Cómo elegir un ansiolítico
Los medicamentos tranquilizantes se dividen en dos grandes grupos:
Los mayores o neuroléptico, también llamados antipsicóticos
Los menores o ansiolíticos, también llamados benzodiacepinas
Estos últimos tienen sus hermanos mayores más antiguos en el diazepam y en el clorodiazepóxido. (Hoy en día, han aparecido otros tranquilizantes menores que no tiene el efecto sedante de las benzodiacepinas, pero que tampoco tienen la potencia de éstas)
Después del diazepam se han producido una larga serie de benzodiacepinas que han mejorado las condiciones de efectividad, control del tiempo de acción(vida media larga, intermedia, corta y ultracorta), evitación del excesivo letargo, e incluso los efectos a largo plazo que el diazepam tiene, referidos especialmente al deterioro de las funciones intelectuales con los años. Esto de ‘los años’ tiene su importancia, dado que muchos pacientes necesitan de estos fármacos por muchísimo tiempo o de por vida.
Quiero hacer un paréntesis relacionado con la adicción. Es adicto aquel que solo busca la actitud de evasión de sus circunstancias sin desear enfrentarlas, y que se despierta y se duerme pensando en un fármaco como estos. Sin embargo, lo que uno quiere lograr es un efecto de calma, sin que el paciente pierda el contacto con la realidad, y que se apoye en este ‘bastón’ farmacológico, pero está claro que el que debe caminar y avanzar es el paciente. Es más fácil con el bastón, pero el bastón no hará nada por el paciente que no pone de su voluntad para enfrentar su vida.
Dr. Jorge Galdames Villagra
Neurólogo
363 03 03
Consulta Neurológica


