Me siento reventado
Término habitual entre los jóvenes, pero bastante divulgado y entendible a toda la población haciendo referencia a la cantidad de trabajo a la que están expuestos. Originalmente este término se aplica a las máquinas que sobrepasan la temperatura, por mantenerse en una velocidad de funcionamiento más allá de lo recomendado. El aumento de la temperatura, según las leyes físicas, hace que los gases vayan ocupando cada vez más espacio, y las tuberías o contenedores de estos gases no soportan la presión que producen éstos sobre las paredes y terminan rompiéndose o , justamente ‘reventándose’.
La física y las matemáticas entregan las herramientas para calcular los valores indicados en los manuales para cualquier maquinaria, instrumento o artículo, de modo que se favorezca el tiempo de garantía que se indica.
En cuanto a la medicina, somos capaces de indicar en qué valores de presión arterial, glicemia, volumen de orina, etc, debemos movernos, dando así una mejor probabilidad de vida, o, al menos, una mejor calidad de vida. Fuera de estos parámetros hay muchísimas recomendaciones dietéticas, de ejercicios, de sueño, de posición corporal, lo que constituye las medidas higiénicas de vida, que mejoran nuestra calidad de vida, y por lo demás, esto puede ampliarse a todas las medidas de seguridad del tránsito, y a nuestras pautas de comportamiento social. Aun así, esto no es tan matemático, ni predecible.
Si hay algo que no es predecible, ni muy calculable, es el momento antes de ‘reventar’. Esto es la experiencia que más nos ayudaría a controlar cualquier complicación física, psicológica y social de nuestra incontrolable sobrecarga. Una herramienta de control es el uso apropiado y oportuno de la palabra NO.
Dr. Jorge Galdames Villagra
Neurólogo
363 03 03
Consulta Neurológica


