"¡No quiero más!"
“Estoy reventado” “Paren el mundo que me quiero bajar” son expresiones afines para un personaje que realmente ha rebasado todas las barreras de tolerancia y de soportabilidad frente a su forma de vida o una circunstancia específica.
No es posible soportar más allá, ya parece ser una mención tremendamente habitual para el chileno que trabaja, estudia, administra un hogar, o tiene una responsabilidad específica.
Para sobrepasar una máquina es cuestión de hacerla trabajar más de lo que puede, ya sea por sobrecarga en fuerza, o en potencia. Si yo tengo una citroneta y pretendo hacerla funcionar a 120 Km. por hora parejo desde Santiago hasta Viña, es muy probable que no llegue a un recorrido de 5 ó 10 Km., sin embargo, si estoy conciente que el velocímetro tiene un límite de 90 Km./h., y trato más bien, de mantenerme parejo en 75 Km./h., es posible que llegue hasta Arica sin mayores contratiempos.
Por otro lado, sin tengo un Mercedes Benz, cuyo velocímetro indique un límite de 280 Km./h., si mantengo una velocidad de 120 Km./h. Llegaré sin problemas a Arica, pero si pretendo mantenerme a 350, voy a pasar por la misma experiencia de sobresaturación, y voy a fundir el motor de todos modos.
Quiero decir que, toda máquina tiene un límite. En el caso de los autos eso está bien calculado, pero, el gran problema de una personaje impulsivo, trabajólico, y ambicioso en sus proyectos, es, justamente, no saber dónde detenerse, hasta qué punto llegar.
Si bien es cierto el medio tiene mucho que ver con la competitividad a la que estamos sometidos, siempre sigue siendo el personaje el que determina su sobrevelocidad y “fundición”.
Dr. Jorge Galdames Villagra
Neurólogo
363 03 03
Consulta Neurológica


