Sentirse desganado.
Nada infrecuente mantenerse en esta condición, especialmente en temporadas de fin de año, o cuando hemos “dado el cuero” en nuestra actividad laboral, académica o doméstica habitual.
Amanecer con ganas, especialmente en periodos de entusiasmo, incluso debiera controlarse, ya que, periodos largos de sobreesfuerzo (por muy contentos que estemos), nos comienzan a desgastar, y esto viene seguido de un periodo, justamente, de gran desgano.
La motivación, las ganas de realizar actividades, de desarrollar gestión, de salir, de moverse, se impulsan en uniones neuronales a través de neurotransmisores. Esto no es un aspecto tan fácilmente comprensible en nuestros días. Todavía nuestra forma de apreciar nuestra psiquis es de un enfoque etéreo. Pensamos o tenemos muy integrado que la voluntad especialmente es capaz de resolverlo todo: “es cosa que pongas de tu parte”; ¿Cómo te vas a poner así?; “todo depende de ti”; “mientras tú no quieras no vas a salir de ahí”. Esto no deja de tener una parte de verdad, pero a la vez los neurotransmisores siguen trabajando en esto, y hoy farmacológicamente se puede intervenir.
La psicoterapia no ha perdido validez. Un psicoterapeuta nos puede ser tremendamente útil, pero a la vez la psicoterapia no necesariamente estará orientada a solucionar un problema, sino a encausarnos, a ser una muleta que nos ayude a caminar, a saber enfrentar nuestros estados de ánimo, etc.
Quiero hacer un alcance referido a las expectativas. Cuánto mayores son estas expectativas más será nuestra frustración. En la medida que nuestra visión sea más quijotesca, todo se va a quedar corto. Eso termina en “en todo me ha ido mal”. Incluso si la expectativa de que el tratamiento de un médico ha de resolverme la vida entera, vamos a terminar en la misma frustración. (por eso muchos pacientes deprimidos pasan de médico en médico buscando estas mejores expectativas).
Dr. Jorge Galdames Villagra
Neurólogo
363 03 03
Consulta Neurológica


